miércoles, 4 de febrero de 2015

Vermuts en el MARESME

Que Barcelona tiene una oferta increíble para vermutear en cualquier rincón es una realidad. Que además existe un circuito  independiente por los barrios considerados menos in, también es una realidad. Que en este blog hacemos apología de esos locales considerados menos molones pero que contienen en esencia un flow mucho más real y cercano, esperemos que sea el mensaje que recibís cada semana!

Pero luego, a solo 20km de la ciudad existe otra realidad aun menos "moderna". 
La de los pueblos de costa, los del Maresme para ser exactos!
Con sus plazoletas soleadas y ese ritmo, menos trepidante y sobretodo, ausente de postureo, hacen que vermutear en estos pueblos costeros sea realmente un aliciente en un domingo soleado como fue el pasado!

Premià de Mar, pueblo pescador, tiene una oferta amplia para disfrutar de las mañanas de domingo en cualquier terracita simpática!

Desde los cellers donde degustar verdejos y riojas hasta la plaza del ayuntamiento, uno de los rincones más auténticos de Premià y donde además, se reúne la juventud del pueblo en masa.

Son dos los bares que realmente nos motivan de esta plaza.


El Bar la plaça, que regenta una sudamericana que es todo amor y que se ha ganado el cariño del pueblo ( y en lo ocupada que esta siempre esa terraza me baso para afirmarlo) gracias a su cerveza "tostada" y a la tapa que pone siempre. Porque la tapa tira y el servicio es impecable!

El otro, el Bar Marina, no requiere de mucho para llenarse.
Primero porque es uno de los bares favoritos de los treintañeros de Premià de Mar y segundo porque sus patatas bravas están el top 5 mundial y son un básico en los domingos de vermut premianencs
Primero porque no son bravas al uso y segundo porque aun estan mas buenas que las bravas al uso, este bar de solera que proclama sus bocadillos de autor y sus pinchos molones a euro los jueves, los domingos, ofrece lo mejor de si mismo y sacia la sed y llena el buche con pinchos de tortilla o montaditos de escalibada y queso de cabra que son un deleite para los sentidos!

Hacer el vermut fuera de Barcelona tiene además otros valores añadidos, pues para los maresmencs, el vermut es sinónimo de recompensa después de un paseo bajo el sol invernal por la playa. Y tras el susodicho paseíto, disfrutar de lo mucho que ofrece vivir a tan solo 20 km de la gran ciudad, de la calma y tranquilidad del casco antiguo, cerveza en mano, es un placer que en ningún rincón de Barcelona se puede obtener!

Así que no seáis reacios a salir de la ciudad. Hay un mundo más allá de ella que ofrece alternativas distintas y muy interesantes para regalarse un domingo de vermut súper autentico! 

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