Si bien la otra Barcelona, la que huye de los tops ten del vermuteo según el Time
out, suele vivir a un ritmo más tranquilo y sosegado, hay ciertas zonas de
la ciudad que evidencian la ansia de los barceloneses de salir del barrio de
siempre y adentrarse en nuevos territorios.
La plaza Ibiza en Horta, es el súper
ejemplo.
Uno huye de las aglomeraciones y el postureo para disfrutar del vermut en petit comité y se encuentra en una plaza de dimensiones más que
cuestionables, donde hay más bares que compiten por poner raciones, cervezas y
tubazos de vermut que en las propias Ramblas.
El bar Petit, el Frankfurt Julia, la churrería,
el bar prats, Louise se va, Quimet de Horta...
TODO A REVENTAR!
![]() |
| La selección de Bares y bodeguitas en las que hacer el vermut en Horta es casi infinita!!!! |
¿Pero de dónde sale tanta gente y como ha
llegado hasta aquí!?!?! Hay más de 7 terrazas a menos de un minuto andando de
la salida de metro y tenemos que esperar (poco, pero esperar) para poder
sentarnos en la mesa!
Ya ves tú, a las 2 del mediodía, con una
sed terrible! Y por fin llega el camarero, un señor de más de 60 encantador, y nos
sirve con premura a la vez que toma nota del pedido en el Bar Petit.
He hecho un voto de fe con los pinchos. Hoy me apetecen
sobremanera y aunque no los he visto en ninguna otra mesa confío en que estarán
ricos! Y entonces llega el platazo de pinchos. Y no están buenos. ESTÁN
DELICIOSOS.
Tanto que incluso los calamares a la
romana o los rejos también me saben a gloria bendita.
Y teniendo en cuenta que los que nos hemos
sentado hoy alrededor de la mesa somos profesionales del buen comer y jugamos
en la Champions del buen saque, con
tres raciones nos damos por comidos.
He de decir que a mí eso siempre me ha
dado un pelo de rabia. O sea sé, aprecio, valoro y de hecho disfruto con los
platos bien llenos pero tienen un hándicap, que es que al final, uno acaba
probando un 5% de todo lo que podría haber saboreado... por eso el tapeo
siempre es mejor que la ración, os lo digo yo!
Quizás lo único que realmente me descuadró del lugar eran las infernales escalericas de caracol que había que bajar para ir al lavabo. Estoy más que segura que allí varios han perdido parte de su dentadura, pero que es la vida si no se vive un poco al límite!?!!!
En cualquier caso, fue un domingo elástico,
de esos en que la hora del vermut dura más rato del que sin duda cualquiera podría
imaginar... Y cuando la tarde cayó y el frio empezó a calar, fue muy de
agradecer que el bar tuviera setas de gas, de esas que dan un calor más que
agradable!
Y sin duda, esa seta funcionando al 100%
de sus posibilidades, nos retuvo allí durante horas, empalmando vermuts,
cervezas, cafés y picoteos vespertinos....
Porque la plaza Ibiza es un rincón de la
ciudad fantástico, al que os recomiendo ir para perder la noción del tiempo y
disfrutar de la dolce far niente.
Podéis ir a cualquiera de sus bares, pues
en cada uno de ellos hacen algo que simplemente es sensacional. Lo único que realmente
necesitáis para disfrutar de un magnífico domingo, son ganas!


No hay comentarios:
Publicar un comentario