martes, 10 de febrero de 2015

La Gilda. Un básico con carácter!

Un clásico básico de los vermuts, solo apto para estómagos y paladares curtidos, es LA GILDA.

Una aceituna, una guindilla y una anchoa, cuyos sabores primos se fusionan en el paladar de forma sublime.

Con ese nombre puesto en honor a la pelirroja más sensual de la época dorada del cine Estadounidense, Rita Hayworth (y que también inspiró el nombre de uno de los mejores cócktails de la historia, el Margarita), esta banderilla de encurtidos de sabor fuerte y muy ácido, es ideal para combinar con vinos.

Se dice que este pincho se inventó en San Sebastián, en el Bar Vallés de la calle Isabel la Católica. 

Por lo Visto, el propietario, Blas Vallés, ponía encurtidos acompañando a los vinos que servia en su bodega. Un cliente conocido en el barrio como Txepetxa, un día los combinó uniéndolos en un mismo palillo y decidió llamar a la creación Gilda, porque al igual que la película que se estrenó ese mismo año, 1946, "era verde, salada y un poco picante".



Así se confeccionan aún hoy las Gildas en el Bar Vallés de Donosti:

Primero quitar el rabo y la coronita de la guindilla. 
Se coge una anchoa, se dobla, se coloca el lomo de bonito Hacia arriba y se inserta en el palillo. 

A Continuación, se ponen 4 guindillas, cada una mirando hacia un lado.
Se termina insertando una aceituna verde con hueso. 
CASI NADA!


Así Que ya sabéis, en el próximo vermuteo pedid Una Gildas y regalaros contándoles a vuestros compañeros de aventuras el origen de éste clásico básico del vermut!

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