Que Barcelona tiene una oferta increíble para vermutear en cualquier rincón es una realidad. Que además existe un
circuito independiente por los barrios considerados menos in, también es una
realidad. Que en este blog hacemos apología de esos locales considerados menos
molones pero que contienen en esencia un flow
mucho más real y cercano, esperemos que sea el mensaje que recibís cada semana!
Pero luego, a solo 20km de la ciudad
existe otra realidad aun menos "moderna".
La de los pueblos de costa, los del
Maresme para ser exactos!
Con sus plazoletas soleadas y ese ritmo,
menos trepidante y sobretodo, ausente de postureo,
hacen que vermutear en estos pueblos
costeros sea realmente un aliciente en un domingo soleado como fue el pasado!
Premià de Mar, pueblo pescador, tiene una oferta amplia
para disfrutar de las mañanas de domingo en cualquier terracita simpática!
Desde los cellers donde degustar verdejos y riojas hasta la plaza del
ayuntamiento, uno de los rincones más auténticos de Premià y donde además, se reúne
la juventud del pueblo en masa.
Son dos los bares que realmente nos
motivan de esta plaza.
El Bar
la plaça, que regenta una sudamericana que es todo amor y que se ha ganado
el cariño del pueblo ( y en lo ocupada que esta siempre esa terraza me baso
para afirmarlo) gracias a su cerveza "tostada" y a la tapa que pone siempre. Porque la tapa tira
y el servicio es impecable!
El otro, el Bar Marina, no requiere de
mucho para llenarse.
Primero porque es uno de los bares
favoritos de los treintañeros de Premià de Mar y segundo porque sus patatas bravas están el top 5 mundial y son un básico
en los domingos de vermut premianencs
Primero porque no son bravas al uso y
segundo porque aun! estan mas buenas que las bravas al uso, este bar de solera
que proclama sus bocadillos de autor y sus pinchos molones a euro los jueves,
los domingos, ofrece lo mejor de si mismo y sacia la sed y llena el buche con
pinchos de tortilla o montaditos de escalibada y queso de cabra que son un
deleite para los sentidos!
Hacer el vermut fuera de Barcelona tiene además
otros valores añadidos, pues para los maresmencs,
el vermut es sinónimo de recompensa después de un paseo bajo el sol invernal
por la playa. Y tras el susodicho paseíto, disfrutar de lo mucho que ofrece
vivir a tan solo 20 km de la gran ciudad, de la calma y tranquilidad
del casco antiguo, cerveza en mano, es un placer que en ningún rincón de
Barcelona se puede obtener!

¡Enhorabuena por el artículo!
ResponderEliminarSin duda el Maresme es un lugar fantástico para vivir y para vermutear!