Al despertarme y abrir la persiana hoy, he visto un sinfín
de posibilidades para este domingo soleado!
Así que he convocado a todo el mundo para vermutear!!
En la tónica de seguir probando sitios nuevos y autodescubrirnos la otra Barcelona (esa que va más allá de Poble Sec, Gracia o el
Raval), acabamos situando el meeting
point en la Plaza Virrei Amat.
He de decir que en mi vida había estado allí y que de
hecho pensaba que era una especie de glorieta bastante grande que repartía el
tráfico.
Y resulta que en la esquina más meridional de la
plaza, tocando al calle Jota, hay una bodega, de las autenticas de verdad, con
una terraza estupenda en la que no se oye ningún ruido! La bodega ECHA PAYÀ! Y
allí fuimos a parar!
El vermut estaba delicioso. La cerveza tenía que ser
Cruzcampo (cosa que para mí, a no ser que esté en el sur, es un sacrilegio)
pero el surtido de conservas espinaler que nos pusieron fue estupendo!
Lo que viene siendo una panzá de berberechos, almejas,
navajas, mejillones, patatillas fritas y olivillas. Y así en modo avaricia...
se podían comer los berberechos a cucharadas!
Y quizás es de abuela, o de gorda, pero cuando la
opulencia define a las raciones que uno pide, simplemente parece que incluso
esté todo más bueno!
Cuando el viento se levantó ( recordemos que por muy mediterráneos
que seamos, estamos en Enero y esto es Barcelona, no Canarias...) nos movimos
de sitio.
Apenas caminamos, pues en la misma esquina de la plaza
Virrei Amat con el paseo Fabra i Puig, estaba la otra recomendación del gurú
del grupo: El BOCA& BOCA
Una freiduria cerveceria con aires del sur pero con una carta mas compleja que la de la Sureña. Además, allí sí que nos pusimos finicos: pescaito frito,
pimientos del padrón, alitas, patatas bravas, chocos, cochinillo al jerez...
todo más que rico y aún precio más que competitivo! el servicio correcto, el
local estupendo y el ambiente también!
Además, y esta es otra de esas técnicas de marketing a las
que sucumbo vilmente aún sabiendo que de ahorro nasty de plasty... tenían cubos
de quintos!!
Eran Moritz... así que nada de Estrella el domingo,
pero al menos los quintillos bien fresquitos entraban solos y ayudaban a bajar
el desfile de platillos que nos fueron sirviendo hasta bien entradas las 4 y
media de la tarde!
Las pequeñas bodegas, las plazoletas soleadas,
los locales de picoteo, la buena compañia... esos son los pequeños placeres de
la vida que cada domingo intentamos revivir a la hora del vermut!!!


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