Amanece un nuevo domingo.
Y no todos los domingos uno despierta al
100% de sus posibilidades.
Este en concreto fue un despertar tardío
fruto de una noche de bailes y risas.
Por eso había que hacer un vermut
contundente. De esos donde la elección del lugar ha de ser pensada. El cuerpo
pide energía. La carta del Obón, en plaza Maragall, era lo que necesitábamos!
El hermano pequeño de la Gamba, también en
plaza Maragall, va ganándose su propio nombre a fuerza de una cocina de
calidad, una terraza siempre soleada y un equipo que es pura alegría!
El Obón es de esos sitios en los que
cuando entras al baño tienes que decirte a ti mismo
"ni se te ocurra
mirar a la cocina, no sea que vayas a ver cosas feas" pero cuando llegan
la los pinchos morunos, los chocos, la longaniza, los mejillones a la marinera o el morro casi que te da igual lo que
habite en sus cocinas, porque oiga, todo está delicioso!
Especial mención a las bravas. Porque las
bravas son un clásico y un básico del vermut, el tapeo, las cenitas y todo lo
que implique sentarse en la mesa de un bar con una cerveza bien fría, y las del
Obón, bien merecen estar en un top 10!
Cierran cocina sobre las 4, lo que para
algunos puede resultar un pelo estresante. Sobre todo porque el vermut es así...
a veces empieza a la 1 y otras a las 3, todo depende del estado de ánimo, las horas
de sueño, el sol que haga y la puntualidad (tan poco británica) que nos
caracteriza.
Sin duda, una recomendación más que
encarecida, para adentrarse en otros barrios de Barcelona, picotear calidad y
cantidad a un precio más que competitivo, en una placita soleada. Vamos, un
puntazo!


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